Will Rodríguez: La línea perfecta del horizonte

lunes, agosto 21, 2006

La línea perfecta del horizonte

Alicia Alarcón*

La línea perfecta del horizonte, escrita por Will Rodríguez, reúne historias cortas, entre ellas cuentos y relatos. Se trata de una segunda edición del Fondo Editorial Tierra Adentro, en cuyo contenido su autor expone, en la mayoría de las historias, la conducta humana a través de personajes antagónicos que bien pueden ser ángeles humanos o humanos ángeles que habitan y conviven en un mundo globalizado sórdido y caótico.
Para las presentaciones de libros generalmente los autores invitan a especialistas o amigos a este tipo de acontecimientos. Sin embargo, quiero destacar que esta presentación no ha sido el caso. Yo no conocía a Will Rodríguez, pero después de leer La línea perfecta del horizonte me transporté a un universo onírico, en ocasiones fantástico y en otras real, construido con una narrativa sin tapujos, libre.
¿Por qué tendríamos que leer este libro? Porque se trata de un escritor mexicano joven que maneja el lenguaje de forma sencilla, construyendo imágenes definidas en cada una de las ideas que nos quiere exponer. Por ejemplo, en “Perpetuidad del sueño”, página 76, escribe: Ahí va Pilar con el traje de baño blanco, el sombrero de paja y los lentes de sol. Camina sobre el beso de las olas y la playa, buscando entre las conchas algún signo del futuro.
Pero también porque capta historias cotidianas de la vida actual como asesinatos, drogadicción, desamor, violencia, que transcurren en lugares urbanos o rurales.
Hay en los cuentos de La línea perfecta del horizonte una búsqueda que apunta a la recuperación de la vida cotidiana, de la historia fantástica, onírica, erótica, secreta que en ella se construye, y que al abrirse devela móviles y pulsaciones de una humanidad aberrante que incluso puede resultar sombría, infernal, tenebrosa. Tal es el caso de “Fumando espero”... (Leer segundo párrafo de la página 40).
Will Rodríguez tiene una experimentada visión periodística; da la impresión de que extrae material de personajes de “carne y hueso”, como el intitulado “Versión en tres actos de un hecho lamentable”, cuya historia parece sustraída de la nota roja. Relata en forma de crónica la muerte absurda de tres hermanos por negligencia familiar. Un hecho que para muchos es conocido y al que nuestro autor le imprime su toque personal…
Cuando de repente se termina de leer una historia sórdida el autor agrega otra reconfortante donde el cielo o el mar son personajes centrales; esto seguramente se debe a que Will Rodríguez —además de su sensibilidad ante la naturaleza— observa una dicotomía en su universo, donde los antagonismos tienen cabida: angustia-alegría; limbo-infierno; el bien y el mal; la vida y la muerte; Adán y Eva.
En medio de esta dicotomía el autor siempre marca una línea horizontal habitada por seres alados. Ángeles de todo tipo, libres, eróticos, sensuales, profetas. Ángeles urbanos, guardianes, guías y cuidadores. Ángeles que podrían ser el subconsciente de la conducta humana, ya que son los únicos que pueden criticar al ser, o como dice el escritor “rechazar a quienes lo aman y amar a quienes lo desprecian”.
Antes de concluir quiero comentar que Will Rodríguez escribió este libro hace más de un lustro, en el 2000; en ese entonces tenía menos de 30 años de edad. Sin embargo, no fue su primer libro: ya existían Catarsis de mar y Sueños de Agua, publicados en 1997 y 1998, respectivamente. También, en esa época, logró el premio Estatal de Literatura Volvamos los ojos al mar. Asimismo, fue becario del FOECA y otras cosas más. Lo anterior indica que se trata de un escritor que nació con talento y sensibilidad, aprovechando cada momento de la vida como fuente inagotable de inspiración.
Finalmente, quiero agradecer la invitación a la Coordinación Editorial del Borda, perteneciente al Instituto de Cultura de Morelos, por la labor titánica que ha hecho a favor de la cultura, particularmente de las letras, en una época donde los presupuestos cada vez son más limitados.


*Texto leído por su autora el 17 de agosto de 2006 en la sala Carlos de la Sierra del Centro Morelense de las Artes, en la ciudad de Cuernavaca.

1 Comments:

Blogger Kickapú said...

¡Enhorabuena, Will! Espero poder leer(te) pronto.

5:18 p.m.  

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